Sus manos lucen gigantes, fuertes. No es casualidad, porque nació con una pelota bajo el brazo y desde pequeño se acostumbró a atenazarla. Era un ejercicio que repetía a diario. Una, dos, mil veces.
No solo Francia sino también España le abrió sus puertas al trío que integró Irusta durante ocho años con Roberto Fugazot y Lucio Demare, este último, un excelente pianista y gran compositor, autor de ...